Tabaquismo

Placer o no placer, lo cierto es que fumar tiene sus días contados. De los 192 países que en mayo del año pasado suscribieron un acuerdo con la Organización Mundial de la Salud en el sentido de implementar políticas en contra del tabaquismo directo e indirecto, casi el 80% ya ha adoptado alguna medida concreta. La más recurrente es prohibir el consumo en medios de transporte y, la más extrema, impedir que se fume en locales públicos, incluidos pubs y discotecas.Esta última disposición que equivale a no “fumarse un puchito” en ninguna parte que no sea el patio de la casa, siempre y cuando no moleste al vecino ha entrado en vigencia en Noruega como una prueba más de que en esa pequeña y desarrollada nación escandinava las decisiones se toman a tiempo y en serio.A tiempo, porque ya todos los países de la Unión Europea consideran al tabaquismo como tema de salud pública y seguridad, y han cumplido una a una las recomendaciones de la OMS sobre la materia, incluida Grecia, cuyos habitantes son reconocidos como los mayores fumadores del mundo. Y en serio, porque allí las disposiciones legales se dictan para ser cumplidas sí o sí, al punto que luego de la reciente “tolerancia cero”, lo único que queda es estudiar si se limitan o no las libertades individuales, principio tan sagrado o más que el derecho a respirar en un ambiente libre de contaminación.La declaración de ilegalidad del tabaquismo por parte de Noruega fue el acto cumbre del Día Mundial del Tabaco el 31 de mayo. En Chile fue celebrado como un esfuerzo más de las autoridades sanitarias y de los medios de comunicación para tomar conciencia respecto de los efectos de esta dependencia, no sólo en el organismo del fumador sino de quienes le rodean, debido a los recursos públicos que hay que destinar a pacientes con enfermedades vinculadas al tabaco.Este esfuerzo por llamar la atención, no obstante, está muy lejos de ser suficiente. El problema es mucho más grave ya que Chile, según encuesta realizada por la OMS el año 2002, es el país latinoamericano con mayor incidencia de tabaquismo 40 % en el grupo entre 13 y 15 años. Los adolescentes seguramente no estarán entre los 4 millones de personas que el tabaco matará en los próximos 12 meses, pero posiblemente serán parte de los 10 millones que morirán el 2030 si el consumo mundial no se revierte.La OMS cree, además, que el hábito de fumar va asociado al fenómeno de la pobreza institucional y personal. La ecuación es muy simple: si no se quemara dinero en tabaco y los gobiernos no tuvieran que asignar camas, personal, equipos y medicamentos para tratar las enfermedades asociadas al tabaquismo, habría un ahorro considerable para invertir en bienes.En otras palabras, el tabaco hace más pobres a los países y a las personas. Es cierto que no idiotiza como otras drogas, pero al final igual mata. En otras palabras, fumar puede ser un placer pero también, como en el tango, convertir a la vida “en una porquería”.

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